Regresar del purgatorio

La noche era fría, un aire helado que calaba hasta en los huesos corría por el lugar, la atmosfera era como la de una leyenda de terror, que te cuentan a media noche en un lugar apartado de cualquier civilización, Eladio había despertado en un camino de tierra, no sabía en donde estaba, tan solo la luz de la luna, alumbraba el lugar, sabía que algo le había pasado, ya que un fuerte dolor de cabeza y un pequeño hilo de sangre seca, corría por su cara.

Regresar del purgatorio

¿Pero qué había pasado? Lo último que recordaba, era que había ido a una ranchería, a reunirse con los amigos de la universidad, cuando de pronto en la carretera, unos faros se prendieron, haciendo que perdiera el control de su vehículo, y se volteara en el lugar, pero donde se encontraba y donde había quedado su coche, eran las interrogantes, que su mente tenia.

Pero lo peor estaba por suceder, algunos ojos rojos, alrededor de la maleza, hicieron su aparición, eran coyotes, o lobos acechando a su presa o alguna osa con sus crías, el miedo lo paralizo, cuando de pronto una mujer de aspecto demacrado, apareció en su camino, no la había visto llegar, es como si hubiera aparecido y llamándolo por su nombre, le dijo sígueme.

Con miedo y de la mano de la mujer, corrió, porque sentía que los ojos que momentos antes lo acechaban, se acercaban cada vez más, llegaron a una cabaña, descuidada y que alumbraba con una lámpara de queroseno, algo que hacia el ambiente más lúgubre de lo que era.

Ahí con la luz que apenas alumbraba el lugar, se dio cuenta que la mujer, en las sombras, su cara demacrada, era como la de una calavera, -No te asustes- dijo ella –Estas en el purgatorio, de tu accidente no has salido bien librado, y esos ojos rojos que veías, eran demonios que al infierno te querían llevar-.

-Arrepiéntete de tus pecados, para que no te den alcance los demonios- Y Eladio empezó a llorar, en eso un oficial de caminos, lo toco del hombro y le dijo, se encuentra usted bien, buen hombre, – ¿dónde me encuentro? Pregunto Eladio, a la entrada de la Ranchería, derrapo su carro, y una dama nos avisó, que usted estaba inconsciente, al parecer lo conoce, porque hasta su nombre nos dio, si es usted Eladio, ¿verdad? Asentó el con la cabeza y lo subieron a la ambulancia, ahí se dio cuenta que no había sido un sueño y al arrepentirse, había vuelto de entre los muertos.

Leyenda escrita por el autor del blog de leyendas Leyendadeterror.com

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